09 Ene 2026

“Maternidad pasados los 40” - Por Noemí Catalán

“No soy una madre mayor. Soy una madre”

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Mi madre me tuvo a los 22 y para mí ser madre a los 27, 28 o 29 me parecía una gran cosa: me sentia una mujer super avanzada, moderna, independiente... Pero claro, tenía 24 años. ¿Qué podia saber yo de la vida a esa edad? Pues ahora que tengo 51 lo tengo claro: nada. 


Empecé a intentarlo a los 33 con 3 inseminaciones artificiales con esperma de donante que resultaron negativas, después de dejarlo con mi (ahora ex) pareja porque él tenía otras prioridades y tras 5 años de relación me di cuenta de que mi vida estaba controlada por la suya. Así que decidí tomar mis propias riendas.   
Tras un par de años parada lo volví a intentar en pareja a los 38, y ahí el sentimiento ya era el de “llego tarde” y empecé a notar las “presiones”: 

  • Presión del entorno: “¿Cuándo vais a ir a por un bebè?”, como quien pregunta si has comprado el pan o si vas a poner un cuadro en esa pared vacía.
  • Presión social: Con la célebre frase “Se te pasa el arroz”. Nos dicen que a partir de los 40 llega la infertilidad y al fondo de ese pasillo ves un neón rojo con la palabra OVODONACIÓN.
  • Mi presión: “Noemí, tú querías ser madre antes de los 30 y estás llegando a los 40 y sigues sin ser madre... Serás DEMASIADO MAYOR”. Esta última parte la oía con efecto eco en mi mente. 

Os voy a ahorrar todo el recorrido de las 5 FIV, las 4 Ovodonaciones y las 3 Donaciones de Embrión con sus negativos, su embarazo anembrionario y con su aborto bioquímico porque quiero llegar al punto. Y el punto es que finalmente conseguí ser madre en solitario, a los 45 años y gracias a la donación de embriones. Y os diré que era mi último intento. No por la edad (que un poquito también), si no porque llevaba muchos intentos, mucho tiempo luchando contra viento y marea, superando duelos, rupturas sentimentales, incluso traslados a diferentes países... y no podía más. Estaba agotada. Así que llegué a los 44 años y me planteé un par de cosas: Si lo conseguía, ¿sería una madre demasiado mayor? ¿Mi hijo se quedaría sin madre demasiado pronto?


La esperanza de vida en España actualmente para las mujeres es de 85 años. Hice cálculos. Si llego a esa edad mi hijo me tendría hasta los 40. Nunca es buen momento para perder a una madre, pero pensé en cuando yo tenía 40 y me pareció aceptable: ya era una mujer independiente en todos los sentidos. Así que sí, 45 años era una buena edad para ser madre. 
Además era una mujer sana, activa, vital, responsable, super consciente de lo que quiere, lo que no quiere y de lo que realmente es importante en la vida, llena de ganas de hacer cosas y sobre todo, de hacerlas con mi hijo. Así que sí, ese iba a ser mi último intento.


Y lo conseguí. El embarazo fue perfecto. Me cuidé muchísimo pensando en todo lo que le estaba aportando a mi hijo. Nunca antes había comido tan bien y de manera tan equilibrada. Ni diabetes gestacional, ni ciática, ni piernas hinchadas, ni insomnio... ¡Ni me engordé! El embarazo deseado. El parto, al ser un embarazo de riesgo por mi edad, fue todo lo contrario de lo que hubiera deseado: parto programado, no reaccioné a la oxitocina + prostaglandina y finalmente tras 24 horas esperando, fuimos a cesárea. A los 2 días me fui a casa y la recuperación fue espectacular. Después de 1 semana ya hacía vida totalmente normal con mi hijo y mi perro como família monoparental, sin ayuda de nadie y más feliz que una perdiz. Y hoy, con 51 años y un terremoto de 6 sigo exactamente igual de activa, vital y saludable (más allà de la perimenopausia y el estrés que comporta la crianza a cualquier edad). 


La edad importa, por supuesto. La calidad ovocitaria disminuye con los años y si los embarazos a partir de los 40 son catalogados como embarazos de riesgo, es justamente por eso, porque los riesgos aumentan. Pero para esto está la medicina, los especialistas, los controles más seguidos y todos los avances que tenemos hoy en día. Estamos en buenas manos. 
Lo demás ya es actitud y forma de ser. Cada una es como es con 30, con 40 y con 50. Y, sinceramente, ahora que vivo rodeada de madres (la mayoría 10 años más jóvenes que yo con niños de la misma edad que el mío) puedo decir que no noto ninguna diferencia entre nosotras. Cada una tiene su carácter y habrá a quien le guste más la montaña, quien será más urbanita, quien irá más a la playa... Pero no  hay grandes diferencias en nuestras crianzas ni en nuestro agotamiento por maternar. ¿Qué ocurrirá cuando mi hijo sea adolescente y yo tenga 60 años? Pues no lo sé. Pero mucho me temo que seguiremos igual: hablando mucho, discutiendo mucho y queriéndonos mucho mientras él sale más sin mí y yo veré cómo levanta el vuelo, con miedo y también con orgullo. Porque eso es lo que hacen las madres, da igual la edad que tengan. 
 

Noemí Catalán

Noemí Catalán

Especialista en experiencia del paciente

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